viernes, 22 de mayo de 2015

Soriano y el peronismo: Una mirada ácida e irónica de la realidad

Osvaldo El Gordo Soriano imaginó lo que se venía. Ya en diciembre de 1975, temía tener que irse del país por el clima político que se vivía: recibía constantes amenazas anónimas, con el sello de la infame Triple A, donde se ponía en duda su futura integridad física. Fue tildado con el mote de peronista de izquierda, cómplice de la guerrilla y comunista.
De estricta familia antiperonista, Soriano, quien escribió cuentos acerca de su infancia y la relación con un padre que consideraba a Perón un violador de los derechos humanos, reconoció una simpatía por el peronismo durante su adolescencia.
Junto con su talento para escribir, El Gordo utilizó su gran don de la ironía para tratar la realidad de nuestro país en sus peores épocas. No habrá más penas ni olvido y Cuarteles de Invierno son ejemplo de ello. Ambas historias se centran en Colonia Vela, un pueblo de la Provincia de Buenos Aires que sirve como microclima de lo que ocurre en toda una nación. En una entrevista para el Buenos Aires Herald en 1989, el autor reconoció que se inspiró en Estación Vela, “un pueblito cerca de Tandil”, una de las tantas ciudades donde Soriano pasó su niñez por el trabajo de su padre.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Estela, una vida dedicada a la lucha y la búsqueda

Estela Barnes de Carlotto, platense, maestra, ama de casa y madre de cuatro hijos. Descendiente de una familia inglesa, aunque ella misma defina a su padre como un criollo y porteño nato, y nacida en 1930, tuvo una infancia feliz en la ciudad de las diagonales a la par que crecía junto a sus hermanos.
Estela, Guido y Laura
 En su adolescencia, a los 15 años, tuvo su primer amorío, sin imaginarse quizás que sería el único y duraría toda su vida. Conoció a Guido de Carlotto,un “gran” chico (debido a su notable tamaño) apenas mayor, que la enamoró y que, luego de ocho años, se convertiría en su flamante marido. A pesar de compartir el sueño de tener cinco hijas mujeres, la vida los sorprendió con cuatro hijos: Laura, Claudia, Guido y Remo.
Aunque nunca estuvo en sus planes involucrarse en la política, el destino le jugó otra pasada que cambiaría para siempre el destino de su vida y haría que una nueva Estela renaciera de las cenizas del dolor. La última Dictadura Cívico Militar en Argentina (1976-1983) la convertiría en una de las principales exponentes de los Derechos Humanos en el país y en el mundo.
A partir del secuestro y el posterior asesinato de su hija Laura en 1977, quien al momento se encontraba embarazada de tres meses, Estela comenzó una incansable lucha, junto con otras valientes mujeres atravesadas por el mismo dolor, por recuperar a cada uno de los nietos secuestrados por el terrorismo de Estado.
Nunca se dejó llevar más que por la inmensurable fuerza y esperanza movilizadora de encontrar a Guido, el nieto que Laura le había dejado, su legado. No permitió ser abusada por ningún tipo de autoridad, enfrentándose incluso cara a cara con el genocida Reynaldo Bignone en medio de la incertidumbre por el paradero de su hija, y buscando influir a favor de los Derechos Humanos en cada uno de los gobiernos democráticos posteriores a los militares.
     No la desvela obtener ningún reconocimiento más que el popular, el del pueblo argentino que cada vez despierta más de la ceguera impuesta por la Dictadura del `76. A pesar de haber sido nominada tres veces para el Premio Nobel de la Paz y nunca recibirlo, para Estela el premio mayor de la larga lucha que lleva a capa y espada es que más de cien chicos hayan recuperado su identidad. A lo largo de estos años, para Estela, cada nieto recuperado significó como propio, un triunfo más en su larga lucha hacia el encuentro con Guido y el resto de los nietos de las valientes Abuelas de Plaza de Mayo. Una lucha colectiva, donde las individualidades habían quedado en el camino en pos de tirar todos para el mismo lado, y donde cada nieto recuperado implicaba un clima de felicidad general que invadía a todas las Abuelas: a quienes ya habían logrado encontrar a su familiar y a quienes aún mantenían la esperanza de hacerlo.


Derecha: Estela; Izquierda: su nieto Guido.
Pero hace dos días, la vida, el destino o quien sabe qué le dio a Estela uno de los momentos más felices de su vida. El nieto nº 114 no es un nieto más: es Guido, aquel hijo anhelado por Laura y buscado incansablemente por Estela. Finalmente, va a poder fundirse en el abrazo deseado, esperado; para seguir con está lucha que aún no termina y que logra cada vez más satisfacciones.

Estela escribiéndole a su nieto:

Conferencia de Prensa tras la recuperación de Guido:


Trailer de la película Verdades Verdaderas, dirigida por Nicolás Gil Lavedra (hijo del político Ricardo Gil Lavedra):

 P.D: Como declaró Nicolas Gil Lavedra a los medios en las últimas horas, a partir de la aparición de Guido, esta película quedó felizmente obsoleta.


martes, 15 de julio de 2014

Un policial negro, con aire argentino





Triste, solitario y final
OSVALDO SORIANO
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Ed. Booket, 5° reedición. Año 2010.
189 páginas.

Por un lado, el actor inglés Stan Laurel, protagonista junto al actor estadounidense Oliver Hardy del dúo cómico El Gordo y el Flaco. Por el otro, el detective privado Philip Marlowe, personaje ficticio creado por el novelista Raymond Chandler.

El periodista argentino Osvaldo Soriano logra unir estos dos elementos en una obra de aventuras característica de la novela negra norteamericana, donde su pasión por ambos se satisface al meterse como personaje en la historia.

Soriano irá al encuentro de un Marlowe más solitario que nunca para entrañarse en un mundo de aventuras con el objetivo de averiguar cómo fueron los últimos años del olvidado Stan Laurel. Esta búsqueda los llevará a cruzarse con personalidades como John Wayne y Charlie Chaplin, a quien tildarán de traidor.

El lector se someterá a un viaje de acción, suspenso y, en el fondo, reflexión. A lo largo del relato, Marlowe sentirá la misma soledad y dejadez que caracterizaron los últimos años del cómico ¿Cuándo el gusto por la soledad pasa a ser un peso? ¿A qué edad uno comienza a sentir que lo mejor ya pasó? Éstos serán algunos de los cuestionamientos que atormentarán al detective que, en un principio, es reacio a la aparición de Soriano pero que luego verá en ella una generadora de nuevas aventuras que lo volverán al ruedo de su amada profesión.

viernes, 11 de julio de 2014

Mascherano, sinónimo de héroe

Luego de que la selección argentina de fútbol triunfara y pasara a la final del Mundial y de la actuación de su mediocampista Javier Mascherano, las repercusiones en internet no tardaron en llegar. Bajo el lema #maschefacts, los twitteros expresaron su felicidad y admiración hacia el jugador, tildándolo de invencible.  

Los fanáticos decidieron relacionar a Mascherano con un sinfín de temas. Teniendo en cuenta la situación política argentina, no dudaron en afirmar que si Mascherano va “a negociar con los fondos buitres, trae vuelto”. También hicieron referencia al fariña gate (Leonardo Fariña acusado de lavado de dinero), asegurando que el futbolista “le hace confesar a Fariña de qué labura”.  

Por otro lado, la pasión de los hinchas llegó al punto de reformar ciertos dichos populares. En relación al famoso refrán de Mahoma y la montaña, se expresó: “Si la montaña no va a Mahoma, Mascherano se la alcanza”. Por último, si bien no hay que pedirle peras al olmo, “A Mascherano el olmo le da peras”. Habrá que esperar hasta el domingo para ver si, además de peras, le logra dar la ansiada Copa del Mundo.  

Y vos, ¿Qué maschefacts proponés?

viernes, 20 de diciembre de 2013

Ascendiendo al ¿Enemigo?

En el día de ayer, se produjo el ascenso a teniente general del Jefe del Ejército, Cesar Milani. El acto, que tuvo lugar en la Casa Rosada, estuvo encabezado por la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. También estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich;  el ministro de Defensa, Agustin Rossi; el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo; el ministro de Economía, Axel Kicillof; el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini; y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

Mucha fue la controversia que se generó a partir de este ascenso. Y no es para menos. Desde que comenzó a comentarse que podía ser el nuevo jefe del Ejército, Milani recibió múltiples acusaciones referidas tanto a su patrimonio y un supuesto "enriquecimiento ilícito", como al rol que desempeño en la última dictadura cívico militar.  Con respecto a este último tema, denuncian que estuvo vinculado a la desaparición del soldado Alberto Ledo, en 1976. Por otro lado, Ramón Alfredo Olivera, quien estuvo detenido en un centro clandestino de La Rioja en 1977, denunció que fue Milani quien lo llevó a declarar ante el juez. Por último, Milani aparece en distintas documentaciones como integrante del Batallón de Inteligencia 601, dependiente de la Jefatura II del Ejército, entre 1978 y 1983.

La polémica fue tal que llegó a meterse dentro de las propias lineas del kirchnerismo. Horacio Verbitsky, periodista de Pagina 12 y presidente del CELS, había sugerido que Milani "dé un paso al costado" ya que no se había asegurado que los hechos que se le imputaban fueran falsos. Esta semana, luego de la aprobación del pliego del ascenso por parte del Senado, el CELS, presidido por Verbitsky, ratificó su impugnación ante la cámara alta  respecto a dicho pliego por la presunta violación de los DDHH llevada a cabo por Milani durante la última dictadura cívico militar. Por otro lado, Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto salieron a respaldar al militar en cuestión.  La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo declaró que "Se deben probar los delitos antes de acusar, porque hay una presunción de inocencia en todas las leyes argentinas”, y que es necesario que “el caso de Milani lo resuelva la Justicia”.

A lo largo de esta década, el gobierno kirchnerista se caracterizó por realizar muchas acciones relacionadas con los Derechos Humanos, que brutalmente fueron violados durante la última dictadura cívico militar. Recuerdo la imagen del ex presidente Nestor Kirchner, quien, allá por 2004, ordenó bajar los cuadros de los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone, que estaban colgados en una de las galerías del Colegio Militar de El Palomar. Como olvidar aquel 21 de agosto de 2003 en el que el Senado convertía en ley la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, más conocidas como "las leyes de la impunidad", que impedían que los responsables de delitos de lesa humanidad fueran juzgados. Podríamos recordar muchos momentos más. 

Una década después, me pregunto que pasó con esa linea política. Si bien Estela de Carlotto tiene razón al decir que se deben probar los delitos, no considero correcto que alguien como Milani, con semejante acusación sobre sus hombros, se haga cargo del Ejército Nacional. Primero, debe actuar la justicia y confirmar o desestimar los delitos que se le imputan. No podemos quedarnos con la simple presunción de su inocencia como único requisito para ocupar un puesto tan delicado. Si así fuera, si nos quedaramos con eso y los delitos realmente fueran ciertos, quedarían impunes, sin respuesta ni justicia alguna. Esto significa, quizás, un retroceso en la política de DDHH que se llevó a cabo a lo largo de esta década. Significa un retroceso en nuestra joven democracia, donde para avanzar se deben resolver primero las impunidades que dejamos atrás. De este modo podremos confiar plenamente en nuestra democracia, y no cometer los mismos errores que previamente la debilitaron. Podremos no tropezar dos veces con la misma piedra. 






miércoles, 11 de diciembre de 2013

Democracia para siempre

En el día de ayer se cumplieron 30 años ininterrumpidos de democracia en Argentina.  En 1983, asumía el presidente Raúl Alfonsín, representante de la UCR, poniendo punto final a la Dictadura cívico-militar iniciada en 1976.

A modo de celebración,  el Gobierno Nacional organizó un gran festejo en Plaza de Mayo, bajo la consigna “Democracia para siempre”. Allí participaron gran cantidad de representantes de nuestra cultura popular como Víctor Heredia, León Gieco, Horacio Lavandera, Chango Spasiuk, Cacho Castaña, Adriana Varela y Susana Rinaldi, entre otros. También estuvieron invitados ex presidentes, entre los que se encontraban Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá. La Presidenta realizó su tercera aparición pública luego de recibir el alta médica. Además de entablar una videoconferencia con el cantautor español Manuel Serrat  para  entregarle el Premio Azucena Villaflor de De Vicenti 2013, dio un discurso público en el que se refirió a la situación actual que atraviesa el interior del país producto de los saqueos y el acuartelamiento de las policías provinciales.

Mucha fue la controversia que se generó a partir de la situación que atraviesa el país. La oposición criticó públicamente el festejo, considerando que la mejor opción era suspenderlos debido a la situación crítica que se vive en provincias del interior como Tucumán, Salta y Santa Fe. El diputado Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente, declaró a través de un comunicado que “Ante la gravedad de la situación sería responsable posponer los festejos públicos para una mejor ocasión”. Siguiendo la misma línea de pensamiento, el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri se sumó al pedido de Alfonsin. Ambos se ausentaron a los festejos.

Recuerdo hace ya 2 años, haber leído una nota publicada en diferentes diarios acerca de una encuesta que afirmaba que sólo el 40% de los alumnos de nivel medio creían que la democracia era la mejor forma de gobierno. Esta falta de fe en el sistema democrático me hacía pensar una y otra vez en lo que fueron los 7 años previos a 1983. En lo que fue la mayor dictadura de nuestra historia, la más nefasta, la cual generó heridas que aún no terminaron de cicatrizar: represores siguen sin ser juzgados, desaparecidos siguen sin tener un nombre, y todavía quedan cientos de bebes robados que no conocen su verdadera identidad. Todo esto sucedió por la pérdida de fe en la democracia.

Considero que a lo largo de estos 30 años, muchas veces los argentinos descreyeron en la democracia. Hubo muchas piedras en el camino para este sistema. Se me vienen a la cabeza las imágenes del 2001, donde se produjo quizás el peor derrumbe social de la historia argentina. Fue más que una crisis económica, llegó a poner en peligro la continuidad del Estado nacional como entidad con capacidad de autogobierno. Hay quienes consideran que las condiciones materiales y sociales que desembocaron en la crisis de 2001 comenzaron a gestarse en 1976, cuando se perdió la fe en la democracia y comenzó la dictadura cívico militar. Logramos superar satisfactoriamente aquellas piedras. Quizás, la situación actual es una piedra más, y debemos preocuparnos por unirnos y cuidar aquella democracia que tanto nos costó. No hay que olvidar todo lo que transitamos, debemos aprender de nuestros errores y avanzar en busca de una democracia más participativa y menos desigual, unirnos en busca de un país mejor. Como dice el gran León Gieco, “todo está escondido en la memoria, refugio de la vida y de la historia”.

Recomiendo esta página donde se puede encontrar un gran archivo relacionado a diferentes aspectos de estos 30 años de democracia.

"La Memoria" de León Gieco, en una gran versión junto con Victor Heredia:


domingo, 8 de diciembre de 2013

Periodismo para todos, ¿O para pocos?



Hoy a las 22 hs, se emitió por Canal 13 el último programa de Periodismo para todos, conducido por el periodista Jorge Lanata. A modo de cierre del ciclo, fue presentado nuevamente el informe acerca de “La ruta del Dinero K”, pero esta vez en un formato documental, donde se repasaron todos los puntos de la investigación, sumando detalles inéditos. 

De más está decir que Jorge Lanata ha sido sin dudas el personaje más controvertido de los últimos tiempos, que ha generado amor y odio entre los televidentes. Muchos lo ven como el paladín de la justicia, que viene a defender a los argentinos de las garras del malvado gobierno nacional. Otros lo ven como el gran monstruo, marioneta de un multimedio, cuyo único objetivo es crear caos y desestabilizar un país. Por supuesto, hay muchos tibios que prefieren no opinar, y quedar al margen de esta gran guerra de opiniones.

Pese a esta diferencia de criterios, no podemos negar que Jorge Lanata es el domador de un gran circo televisivo. Es ante todo un Showman con todas las letras. Y esto lo demuestra cada vez que se ve envuelto en un escándalo.

Ya hemos hablado en notas anteriores del enfrentamiento que protagonizó con Pablo Echarri. Pero ésta sólo fue una más de las peleas en las que Lanata participó a lo largo del año con diferentes protagonistas de la cultura nacional; cabe mencionar entre ellos, por ejemplo, a Andrea del Boca y Fito Paéz. El enojo de los últimos dos se debió a una serie de informes relacionados al gasto que implica la nueva novela de la actriz, producida con fondos nacionales, y al cachet que cobró el músico por tocar en actos públicos. 

Ni hablar de las duras declaraciones de Reynaldo Sietecase, quien trabajó durante mucho tiempo con Lanata, que revivieron un enfrentamiento que ya lleva unos años. Nuevamente, al igual que con Echarri, el escenario de la discordia fueron los Premios Tato, donde Sietecase dijo compartir la preocupación general por la grieta que se estaba generando en nuestra sociedad, pero declaró que ésta estaba a su vez impulsada por muchos periodistas que se habían mostrado “preocupados”. También destacó que el periodismo debe ser independiente, y no responder al interés de los grandes grupos económicos que manejan los medios. 

Quizás, a mi entender, lo que más molesta de Lanata es su soberbia. Lejos quedó aquel periodista dedicado a la pura investigación, que poco se preocupaba por su imagen mediática y las críticas, que poco salía a responder ataques ajenos al ámbito político. Ahora, parece medir sus éxitos y satisfacciones a partir del rating. El rating no lo es todo. No es sinónimo de calidad ni éxito periodístico. Sino miremos algunos de los programas con más rating de los últimos años. El rating no te hace mejor o peor periodista, ni hace que tu información sea más o menos creíble. Todo lo que sube, baja; o al menos eso dicen. Hoy podes ser muy exitoso, pero mañana no se sabe. El peor error de Lanata es, como dije antes, su soberbia; esa soberbia que le hace creer que es el mejor periodista, el único con licencia para decir la más jugosa verdad sin ser ni siquiera interpelado por sus dichos. 

A continuación, subimos un compilado con los discursos de Jorge Lanata y Reynaldo Sietecase en la ceremonia de los Premios Tato.