miércoles, 6 de agosto de 2014

Estela, una vida dedicada a la lucha y la búsqueda

Estela Barnes de Carlotto, platense, maestra, ama de casa y madre de cuatro hijos. Descendiente de una familia inglesa, aunque ella misma defina a su padre como un criollo y porteño nato, y nacida en 1930, tuvo una infancia feliz en la ciudad de las diagonales a la par que crecía junto a sus hermanos.
Estela, Guido y Laura
 En su adolescencia, a los 15 años, tuvo su primer amorío, sin imaginarse quizás que sería el único y duraría toda su vida. Conoció a Guido de Carlotto,un “gran” chico (debido a su notable tamaño) apenas mayor, que la enamoró y que, luego de ocho años, se convertiría en su flamante marido. A pesar de compartir el sueño de tener cinco hijas mujeres, la vida los sorprendió con cuatro hijos: Laura, Claudia, Guido y Remo.
Aunque nunca estuvo en sus planes involucrarse en la política, el destino le jugó otra pasada que cambiaría para siempre el destino de su vida y haría que una nueva Estela renaciera de las cenizas del dolor. La última Dictadura Cívico Militar en Argentina (1976-1983) la convertiría en una de las principales exponentes de los Derechos Humanos en el país y en el mundo.
A partir del secuestro y el posterior asesinato de su hija Laura en 1977, quien al momento se encontraba embarazada de tres meses, Estela comenzó una incansable lucha, junto con otras valientes mujeres atravesadas por el mismo dolor, por recuperar a cada uno de los nietos secuestrados por el terrorismo de Estado.
Nunca se dejó llevar más que por la inmensurable fuerza y esperanza movilizadora de encontrar a Guido, el nieto que Laura le había dejado, su legado. No permitió ser abusada por ningún tipo de autoridad, enfrentándose incluso cara a cara con el genocida Reynaldo Bignone en medio de la incertidumbre por el paradero de su hija, y buscando influir a favor de los Derechos Humanos en cada uno de los gobiernos democráticos posteriores a los militares.
     No la desvela obtener ningún reconocimiento más que el popular, el del pueblo argentino que cada vez despierta más de la ceguera impuesta por la Dictadura del `76. A pesar de haber sido nominada tres veces para el Premio Nobel de la Paz y nunca recibirlo, para Estela el premio mayor de la larga lucha que lleva a capa y espada es que más de cien chicos hayan recuperado su identidad. A lo largo de estos años, para Estela, cada nieto recuperado significó como propio, un triunfo más en su larga lucha hacia el encuentro con Guido y el resto de los nietos de las valientes Abuelas de Plaza de Mayo. Una lucha colectiva, donde las individualidades habían quedado en el camino en pos de tirar todos para el mismo lado, y donde cada nieto recuperado implicaba un clima de felicidad general que invadía a todas las Abuelas: a quienes ya habían logrado encontrar a su familiar y a quienes aún mantenían la esperanza de hacerlo.


Derecha: Estela; Izquierda: su nieto Guido.
Pero hace dos días, la vida, el destino o quien sabe qué le dio a Estela uno de los momentos más felices de su vida. El nieto nº 114 no es un nieto más: es Guido, aquel hijo anhelado por Laura y buscado incansablemente por Estela. Finalmente, va a poder fundirse en el abrazo deseado, esperado; para seguir con está lucha que aún no termina y que logra cada vez más satisfacciones.

Estela escribiéndole a su nieto:

Conferencia de Prensa tras la recuperación de Guido:


Trailer de la película Verdades Verdaderas, dirigida por Nicolás Gil Lavedra (hijo del político Ricardo Gil Lavedra):

 P.D: Como declaró Nicolas Gil Lavedra a los medios en las últimas horas, a partir de la aparición de Guido, esta película quedó felizmente obsoleta.


martes, 15 de julio de 2014

Un policial negro, con aire argentino





Triste, solitario y final
OSVALDO SORIANO
--------------
Ed. Booket, 5° reedición. Año 2010.
189 páginas.

Por un lado, el actor inglés Stan Laurel, protagonista junto al actor estadounidense Oliver Hardy del dúo cómico El Gordo y el Flaco. Por el otro, el detective privado Philip Marlowe, personaje ficticio creado por el novelista Raymond Chandler.

El periodista argentino Osvaldo Soriano logra unir estos dos elementos en una obra de aventuras característica de la novela negra norteamericana, donde su pasión por ambos se satisface al meterse como personaje en la historia.

Soriano irá al encuentro de un Marlowe más solitario que nunca para entrañarse en un mundo de aventuras con el objetivo de averiguar cómo fueron los últimos años del olvidado Stan Laurel. Esta búsqueda los llevará a cruzarse con personalidades como John Wayne y Charlie Chaplin, a quien tildarán de traidor.

El lector se someterá a un viaje de acción, suspenso y, en el fondo, reflexión. A lo largo del relato, Marlowe sentirá la misma soledad y dejadez que caracterizaron los últimos años del cómico ¿Cuándo el gusto por la soledad pasa a ser un peso? ¿A qué edad uno comienza a sentir que lo mejor ya pasó? Éstos serán algunos de los cuestionamientos que atormentarán al detective que, en un principio, es reacio a la aparición de Soriano pero que luego verá en ella una generadora de nuevas aventuras que lo volverán al ruedo de su amada profesión.

viernes, 11 de julio de 2014

Mascherano, sinónimo de héroe

Luego de que la selección argentina de fútbol triunfara y pasara a la final del Mundial y de la actuación de su mediocampista Javier Mascherano, las repercusiones en internet no tardaron en llegar. Bajo el lema #maschefacts, los twitteros expresaron su felicidad y admiración hacia el jugador, tildándolo de invencible.  

Los fanáticos decidieron relacionar a Mascherano con un sinfín de temas. Teniendo en cuenta la situación política argentina, no dudaron en afirmar que si Mascherano va “a negociar con los fondos buitres, trae vuelto”. También hicieron referencia al fariña gate (Leonardo Fariña acusado de lavado de dinero), asegurando que el futbolista “le hace confesar a Fariña de qué labura”.  

Por otro lado, la pasión de los hinchas llegó al punto de reformar ciertos dichos populares. En relación al famoso refrán de Mahoma y la montaña, se expresó: “Si la montaña no va a Mahoma, Mascherano se la alcanza”. Por último, si bien no hay que pedirle peras al olmo, “A Mascherano el olmo le da peras”. Habrá que esperar hasta el domingo para ver si, además de peras, le logra dar la ansiada Copa del Mundo.  

Y vos, ¿Qué maschefacts proponés?