Estela
Barnes de Carlotto, platense, maestra, ama de casa y madre de cuatro hijos.
Descendiente de una familia inglesa, aunque ella misma defina a su padre como
un criollo y porteño nato, y nacida en 1930, tuvo una infancia feliz en la
ciudad de las diagonales a la par que crecía junto a sus hermanos.
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| Estela, Guido y Laura |
En su adolescencia, a los 15 años, tuvo su
primer amorío, sin imaginarse quizás que sería el único y duraría toda su vida.
Conoció a Guido de Carlotto,un “gran” chico (debido a su notable tamaño) apenas
mayor, que la enamoró y que, luego de ocho años, se convertiría en su flamante
marido. A pesar de compartir el sueño de tener cinco hijas mujeres, la vida los
sorprendió con cuatro hijos: Laura, Claudia, Guido y Remo.
Aunque nunca estuvo en sus planes
involucrarse en la política, el destino le jugó otra pasada que cambiaría para
siempre el destino de su vida y haría que una nueva Estela renaciera de las
cenizas del dolor. La última Dictadura Cívico Militar en Argentina (1976-1983)
la convertiría en una de las principales exponentes de los Derechos Humanos en
el país y en el mundo.
A partir del secuestro y el posterior
asesinato de su hija Laura en 1977, quien al momento se encontraba embarazada
de tres
Nunca se dejó llevar más que por la
inmensurable fuerza y esperanza movilizadora de encontrar a Guido, el nieto que
Laura le había dejado, su legado. No permitió ser abusada por ningún tipo de autoridad,
enfrentándose incluso cara a cara con el genocida Reynaldo Bignone en medio de
la incertidumbre por el paradero de su hija, y buscando influir a favor de los
Derechos Humanos en cada uno de los gobiernos democráticos posteriores a los militares.
No la desvela obtener ningún reconocimiento
más que el popular, el del pueblo argentino que cada vez despierta más de la
ceguera impuesta por la Dictadura del `76. A pesar de haber sido nominada tres
veces para el Premio Nobel de la Paz y nunca recibirlo, para Estela el premio
mayor de la larga lucha que lleva a capa y espada es que más de cien chicos
hayan recuperado su identidad. A lo largo de estos años, para Estela, cada nieto recuperado significó como propio, un triunfo más en su larga lucha hacia el encuentro con Guido y el resto de los nietos de las valientes Abuelas de Plaza de Mayo. Una lucha colectiva, donde las individualidades habían quedado en el camino en pos de tirar todos para el mismo lado, y donde cada nieto recuperado implicaba un clima de felicidad general que invadía a todas las Abuelas: a quienes ya habían logrado encontrar a su familiar y a quienes aún mantenían la esperanza de hacerlo.
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Derecha: Estela; Izquierda: su nieto Guido. |
Pero
hace dos días, la vida, el destino o quien sabe qué le dio a Estela uno de los
momentos más felices de su vida. El nieto nº 114 no es un nieto más: es Guido,
aquel hijo anhelado por Laura y buscado incansablemente por Estela. Finalmente,
va a poder fundirse en el abrazo deseado, esperado; para seguir con está lucha
que aún no termina y que logra cada vez más satisfacciones.
Estela escribiéndole a su nieto:
Conferencia de Prensa tras la recuperación de Guido:
Trailer de la película Verdades Verdaderas, dirigida por Nicolás Gil Lavedra (hijo del político Ricardo Gil Lavedra):
P.D: Como declaró Nicolas Gil Lavedra a los medios en las últimas horas, a partir de la aparición de Guido, esta película quedó felizmente obsoleta.

